sábado, 26 de agosto de 2017

Dos caminos y una decision: el miedo

    La vida constantemente nos lleva a momentos en los que nos toca decidir, a veces nos toma por sorpresa y uno escoge lo lógico si se puede, lo primero que se nos viene a la cabeza y a veces optamos por el "ta te ti" y ahí te das cuenta de que estas eligiendo una vez más. La vida y las decisiones van de la mano, y eso es lo que hace que se complique un poco todo el camino. A veces es sencillo como elegir que zapatillas usar y otras van más allá de ser difíciles o no, porque implican algo más y ese "algo" es la circunstancia que tendremos que afrontar y todo depende de la elección que hicimos ¿elegí bien? ¿es el camino correcto? ¿y si me equivoco? Está bien, la típica frase lo confirma "equivocarse es de humanos" pero, hay momentos en los que esa frase no nos brinda ni un poquito de consuelo.
    Para un adolescente la decisión de que es lo que quiere estudiar en la universidad puede llegar a volverlo loco, si, lo sé porque es exactamente lo que me paso y en lo único que pensaba todos los días era eso. Maldecía, maldecía que esa decisión condicionara mi vida, estaba frustrada con la idea de que si no elegía correctamente me iba a pesar e iba a perder varias oportunidades, y quizás terminaría siendo infeliz toda mi vida. Si, así de dramática, pero es que la vida de un adolescente es así muchas veces y más en circunstancias así. En mi caso estaba contra la espada y la pared: estudiar lejos lo que me gustaba o estar con mi familia estudiando cualquier otra cosa. En esos momentos envidiaba tanto a aquellos que tenían su decisión ya tomada o aquellos que no necesitaban alejarse para poder seguir sus sueños. Hay personas que no lo toman así y aman la idea de independizarse y vivir solos, pero yo no era ni soy de esas personas. El miedo me ganaba, veía miedo por todas partes, reconozco que había beneficios en los dos caminos, pero los miedos me ganaban, el miedo a alejarme y que la vida me sorprenda quitándome a algún ser querido y yo lejos sin haber pasado tiempo junto a esa persona porque vale aclarar que ya me había pasado y de ahí venia mi miedo. También estaba el miedo de confiar, confiar en que todo iba a salir bien, confiar en que nadie se iría, no podía confiar si ya me habían fallado una vez. ¿Por qué debía tomar esa decisión en ese momento? Porque la vida y las decisiones van de la mano y no nos queda de otra que arriesgar, aprender de los errores por más mínimos que sean para poder elegir bien la próxima vez.

  Más allá de todo, lo principal es siempre pensar en nosotros mismos. Si estás pasando por un momento similar: relaja y aunque te cueste, respira. En la vida vas a tener muchísimos momentos para elegir y te vas a agarrar la cabeza sin saber qué hacer, no sirve de nada, créeme, lo mejor que podés hacer es hablar, no te ahogues solo porque es peor. Muchas veces el miedo desaparece, las luces se encienden y podés ver el camino con claridad. 

P. D.: Llora, llora todo lo que puedas y quieras. las lágrimas limpian el alma y aclaran la mirada para que podas ver más allá y encontrar tu camino. Te dejo esta canción, habla exactamente sobre esto y es de gran ayuda: https://youtu.be/55OFQUZqGx8 

Son muchas las veces que he derramado lagrimas escuchando esta canción. No estás solo, hay muchos que pasamos por esta situación y lo único que quiero es decirte que pronto encontraras la respuesta a todas esas preguntas que hoy abundan tu cabeza.