Para un adolescente la decisión de que es lo que quiere estudiar
en la universidad puede llegar a volverlo loco, si, lo sé porque es exactamente
lo que me paso y en lo único que pensaba todos los días era eso. Maldecía, maldecía
que esa decisión condicionara mi vida, estaba frustrada con la idea de que si
no elegía correctamente me iba a pesar e iba a perder varias oportunidades, y quizás
terminaría siendo infeliz toda mi vida. Si, así de dramática, pero es que la
vida de un adolescente es así muchas veces y más en circunstancias así. En mi
caso estaba contra la espada y la pared: estudiar lejos lo que me gustaba o
estar con mi familia estudiando cualquier otra cosa. En esos momentos envidiaba
tanto a aquellos que tenían su decisión ya tomada o aquellos que no necesitaban
alejarse para poder seguir sus sueños. Hay personas que no lo toman así y aman
la idea de independizarse y vivir solos, pero yo no era ni soy de esas
personas. El miedo me ganaba, veía miedo por todas partes, reconozco que había
beneficios en los dos caminos, pero los miedos me ganaban, el miedo a alejarme
y que la vida me sorprenda quitándome a algún ser querido y yo lejos sin haber
pasado tiempo junto a esa persona porque vale aclarar que ya me había pasado y
de ahí venia mi miedo. También estaba el miedo de confiar, confiar en que todo
iba a salir bien, confiar en que nadie se iría, no podía confiar si ya me habían
fallado una vez. ¿Por qué debía tomar esa decisión en ese momento? Porque la
vida y las decisiones van de la mano y no nos queda de otra que arriesgar,
aprender de los errores por más mínimos que sean para poder elegir bien la próxima
vez.
Más allá de todo, lo principal es siempre pensar en nosotros
mismos. Si estás pasando por un momento similar: relaja y aunque te cueste,
respira. En la vida vas a tener muchísimos momentos para elegir y te vas a
agarrar la cabeza sin saber qué hacer, no sirve de nada, créeme, lo mejor que podés
hacer es hablar, no te ahogues solo porque es peor. Muchas veces el miedo
desaparece, las luces se encienden y podés ver el camino con claridad.
P. D.: Llora, llora todo lo que
puedas y quieras. las lágrimas limpian el alma y aclaran la mirada para que
podas ver más allá y encontrar tu camino. Te dejo esta canción, habla
exactamente sobre esto y es de gran
ayuda: https://youtu.be/55OFQUZqGx8
Son muchas las veces que he
derramado lagrimas escuchando esta canción. No estás solo, hay muchos que
pasamos por esta situación y lo único que quiero es decirte que pronto
encontraras la respuesta a todas esas preguntas que hoy abundan tu
cabeza.